lunes, 9 de noviembre de 2015

¿Vas a hacer dieta? Aspectos a tener en cuenta



Ahora sí; haz decidido comenzar tu dieta con todas las de la ley. Te has mentalizado para cambiar tus costumbres alimenticias y no ceder a mitad del proceso. Es interesante que quieras darle un vuelco a tus hábitos comestibles, sin embargo existen algunas cuantas consideraciones que deberías tener presentes antes de optar por algún régimen en particular. La siguiente información te dará las bases para que tu próxima dieta sea un éxito completo.

 
Importantísimo; fíjate metas realistas y sé concreta acerca de qué es lo que quieres obtener. ¿Cuánto peso deseas perder? ¿Para cuándo esperas haber eliminado esos kilos de más que te habías propuesto perder? Otra cosa que te va a ayudar es tener presentes los motivos por los que quieres perder ese peso: quizás tu familia tiene un historial de enfermedades cardiacas y quieres cortar con esa tendencia; quizás quieres asistir a algún acontecimiento importante y necesitas “caber” en ese vestido que no te pones hace años. Sea cual sea tu motivación, recuerda que lo primordial al momento de reducir medidas es el buen estado de tu salud, por lo tanto tus metas deberían estar trazadas a mediano- largo plazo, para evitar caer en la trampa de las mal llamadas “dietas milagro”, que de milagro no tienen nada. Image by ruurmo

Consulta con tu médico para que él evalúe tu peso, tu estatura y algunos factores de riesgo relacionados con el peso. Agenda una cita de seguimiento para monitorear los cambios en tu peso o situaciones relacionadas con tu salud.

Crea un plan de dieta para saber qué vas a comer y cuándo; trata de incluir en tu cronograma espacio para la actividad física. En este punto es importante que mantengas un "diario de alimentos" para que anotes todo lo que comes. Puede ser una agenda o un cuaderno, lo importante es que tus anotaciones te ayuden a estar más consciente de lo que comes y de cuándo lo comes. Deberás anotar las propiedades nutricionales de cada cosa que comes; puede resultar tedioso, pero de lo que precisamente se trata es de saber qué es lo que estás comiendo realmente, si fuera de otro modo, ¿cómo sabrías qué es lo que tienes que reducir y que aumentar en tu menú regular?

Aprende a medir tus porciones. Antiguamente se decía que entre más, mejor, y aún hoy eso aplica todavía para muchas familias que no saben medir las porciones que sirven en cada plato. Los nutricionistas, de hecho, aconsejan dejar atrás las tres típicas comidas en el día en las que se servía gran cantidad de alimentos, y reemplazarlas por porciones pequeñas, cinco porciones de alimentos saludables con intervalos de tiempo de tres o cuatro horas. 

Identifica tus malos hábitos y elimínalos. Con la mano en el corazón, si sabes que en el día consumes muchos dulces, grasa o carbohidratos, es momento de bajar la cantidad que te comes en el día, o de plano, reemplazarlos por otros alimentos mucho más saludables. ¿Qué tal una barra de cereal o un vaso de yogurt griego en la tarde? Al desayuno puedes comer pan integral en lugar del típico pan blanco.

Incluye ejercicio. No tienes que convertirte en un deportista extremo, pero si dejas que el sedentarismo ocupe lugar en tu vida es muy poco lo que obtendrás con tu dieta. Sal a caminar en las mañanas todos los días, media hora de caminata diaria, a pazo largo y firme. Si prefieres montar en bicicleta o ir al gimnasio para seguir una rutina específica ¡bienvenido sea!

Seguir una dieta no es un proceso fácil, además, más que dieta deberíamos hablar de hábitos alimenticios saludables ya que la sola palabra dieta hace pensar en prohibición y hambre. No se trata de que aguantes hambre, es de que incluyas en tus platos alimentos más saludables y vayas dejando de lado aquellos que no te suministran suficientes beneficios.

Caballeros, ¡a perder barriga!



El enemigo número uno de los hombres se llama “barriga”. La panza tal vez luzca tierna en los osos, en los hipopótamos y los elefantes, no en nosotros. Sabiendo que esta es una lucha constante para ti, hemos decidido publicar este post en el que te decimos como acabar con esa protuberancia abdominal. Lee los consejos que vienen a continuación y haz que nada se interponga entre tus pies y tú.








Nosotros, contrario a lo que pasa con las mujeres, tendemos a acumular grasa por encima de la cintura. No solo tu figura se va a ver comprometida, el acumular grasas en esta parte puede resultar bastante peligroso; el sitio http://www.muyinteresante.es/ afirma que si los hombres llegan a los 40 años con una barriga protuberante triplican el riesgo de sufrir demencia a partir de los setenta. Otras enfermedades como osteoporosis, asma, diabetes, problemas cardiacos y cáncer, además de migrañas y jaquecas, se desprenden del abultamiento de nuestra zona abdominal, así que, como ves, no solo está en juego tu parte estética.

“Ya he probado de todo y no le logrado eliminar esta panza que me aflige”, seguramente dirán muchos hombres. Tengamos algo claro: a cierta edad iremos acumulando mayores depósitos de grasa por encima de la cintura, aparte, si le sumamos el hecho de que no hacemos ejercicio o no tenemos hábitos saludables de alimentación nuestra barriguita se estaría convirtiendo en una bomba de tiempo. Sabemos que debemos empezar a preocuparnos cuando la panza es 10 centímetros más grande que nuestra cadera. Si bien es cierto que la situación exige cuidado, no debes dejarte ganar con el pánico; con una adecuada dieta puedes llegar a reducir hasta tres kilos y 10 centímetros de envergadura alrededor del estómago.

¿Por dónde empezar? Vas a tener que eliminar los carbohidratos refinados, el azúcar y el alcohol de tu lista regular de alimentos. El menú estará compuesto principalmente por proteínas de origen animal, frutos secos y granos. Si eres de los que te fascina el pan y no puede faltar en tu desayuno, lamentablemente tengo que decirte que este es uno de los alimentos que debes erradicar de tu lista de preferidos; los expertos aseguran que si te deshaces de él te vas a sentir con mayor energía y vitalidad. Incluye más proteínas; las proteínas animales son bienvenidas ya que contienen los ocho aminoácidos esenciales para nuestro cuerpo. No dejes de comer huevos, si los haces tibios o duros mucho mejor.

Este consejo lo habrás escuchado una y otra vez pero no sobra repetirlo: come cada cuatro horas. Evita las tres comidas tradicionales, con platos a rebosar, y come durante todo el día en pequeñas cantidades, así mantienes activo tu metabolismo. Puedes agregar frutos secos, barras de cereales o legumbres a tus medias nueves, nada de grasas saturadas.

Muchos aseguran que los lácteos son perjudiciales, no obstante algunos expertos los permiten. Es necesario precisar que si piensas tomar esta bebida en cualquiera de sus versiones lo hagas en su forma natural, no aquellos que vienen azucarados. Si te gusta el queso consúmelo con moderación.
El pescado es un alimento esencial, no obstante, si te gustan los mariscos únicamente debes consumir dos raciones a la semana ya que este alimento presenta mucho colesterol “malo”.

Cuando piensas en vegetales seguramente los agrupas a todos en una sola categoría pensando que todos te resultan beneficiosos. Tengo noticias para ti: aquellos vegetales que crecen sobre tierra presentan un menor índice glucémico en comparación con los que se dan bajo tierra. Si te gustan las patatas, los nabos, las remolachas y las zanahorias es hora de irlos reemplazando por tomates, coliflor, brócolis, pepinos y calabazas.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Sustancias químicas en nuestros productos de uso cotidiano



A todos nos gusta vernos bien, lucir atractivos o al menos medianamente presentables para poder interactuar en sociedad, todo para encajar en determinados cánones que algunos gurús se inventaron en algún laboratorio en Paris, Londres o Barcelona. Pero, ¿qué pasa cuando la moda puede afectar nuestra salud gravemente, a punto de exponernos a enfermedades tan difíciles y dramáticas como el cáncer? Como consumidores solemos fijarnos en las características principales del producto, lo que dice la etiqueta, más no leemos la “letra chiquita”, y mucho menos, investigamos acerca de las propiedades de cada ingrediente de la loción que nos aplicamos, o del desodorante que nos echamos, o del labial con que coloreamos nuestros labios. Deberíamos, y en este post les vamos a decir porqué. 

 Image by AuroraCuaCua


Los medios de comunicación son el campo de batalla donde se baten las diferentes marcas. La promesa de lucir bellos y hermosos atrae, como la miel a las abejas, a miles de consumidores que caen como moscas en la red tendida por los publicistas sin saber que aquellos productos que llevan con tanta ilusión a sus casas contienen ingredientes potencialmente dañinos para el organismo. En total, estamos expuestos a unos 126 químicos, muchos de los cuales no han sido probados por completo. De acuerdo con la Agencia para la Protección de la Salud de España, cada mes salen al mercado más de 600 sustancias químicas que se añaden a las que ya están en los mostradores de las tiendas, lo que suma más ingredientes a este molotov químico que puede explotar en la cara en cualquier momento.

Los productos cosméticos son los que presentan una amenaza potencial más latente ya que, al momento de aplicarlos, estos no se quedan en la capa más superficial de la piel sino que son absorbidos por esta y llegan hasta el torrente sanguíneo, abriendo así las puertas a todo tipo de dolencias y enfermedades. El sitio http://www.joventaoista.org/cosmeticos-asesinos// afirma que los productos cosméticos tan comunes en las mujeres como el lápiz labial contienen elevados niveles de plomo que podrían afectar el sistema nervioso; las altas concentraciones de este metal hacen que las personas presenten problemas de aprendizaje, de habla, así como problemas de conducta, volviéndose especialmente agresivos. Las marcas que menciona este sitio web como las que más contenido de plomo encierran son Maybelline y L´Oreal.

Es verdad que en muchos países existen leyes que regulan el contenido de ciertas sustancias presentes en productos de uso cotidiano, no obstante, al ver la lista de ingredientes cualquier entendido se puede dar cuenta que las normas establecidas solo son de dientes para afuera. La amenaza es tan real que muchos expertos no dudan en calificar estos productos como “venenos tóxicos legales”. Te preguntarás: “y bueno, yo me aplico desodorante todos los días, o me maquillo a diario para ir al trabajo y me siento normal; tal vez sea cierto, de todas formas tienes que estar pendiente de ciertos síntomas que comúnmente relacionamos con el cansancio, el estrés o la fatiga (sudores nocturnos, insomnio, nauseas, pérdida de memoria y de concentración), aunque también hay sintomatologías que sugieren la presencia de una enfermedad que requiere pronta atención, síntomas como demora en el inicio de la pubertad, desequilibrios hormonales, erupciones cutáneas, inflamación de las glándulas, problemas digestivos, diarrea, dolor en las articulaciones y dolor muscular, palpitaciones fuertes y problemas respiratorios, entre otras afecciones.


Ojo con los productos cosméticos

Ya mencionamos los elevados niveles de plomo que contienen algunos labiales. La gente se siente tranquila porque las etiquetas dicen que las cantidades de los químicos presentes vienen en dosis seguras, pero lo cierto es que no existe ningún estudio que garantice que la suma de todas aquellas “dosis seguras” no afecte de alguna forma el organismo. Una forma de cuidarte es desechando tus productos cosméticos cuando estos hayan cumplido su ciclo de vida.

Las grandes industrias emplean ingredientes tóxicos para darle textura, color y olor a sus distintos productos; producir los elementos con que te maquillas a diario en un laboratorio sale más barato que empleando procedimientos ecológicos, además la primera alternativa representa mayores ganancias pecuniarias para los desarrolladores de productos (por la cuestión de patentes y otras argucias legales).

Es importante que sepas que muchos fabricantes utilizan componentes que al combinarse en un producto determinado producen sustancias cancerígenas. Es conocido el caso de Johnson & Johnson; hace cuatro años esta reconocida firma prometió retirar del mercado productos para bebés que tuvieran entre sus ingredientes Quaternium 15, el cual es considerado oficialmente como una sustancia cancerígena.


Revisa los ingredientes

Tal vez resulte una tarea tediosa, en especial si tenemos en cuenta que muchos de los nombres de los componentes son bastante enredados e impronunciables, sin embargo es menester que cuando compres tus productos cosméticos o de aseo personal revises la lista de ingredientes para que sepas que es lo que estás llevando a casa. A continuación te presentamos algunos de los productos químicos más peligrosos para que cotejes sus nombres con los que aparecen en la lista de ingredientes:


  • Monóxido de Carbono: es aquel que aparece cuando hay un escape de gas; este gas es el responsable de unas una 35,000 y 50,000 muertes al año.



  • HC (HC Orange 3), Acid (Acid red 73) o Pigment (Pigment Green 7): se usan para darle color a las cremas, a los geles, maquillajes y tintes. De acuerdo con experimentos realizados con animales, estas sustancias son altamente cancerígenas, llegando incluso a afectar las moléculas de ADN.



  • Formaldehído: presente en antitranspirantes, enjuague bucal, pasta de dientes y ceras de piso, puede provocar alergias, cáncer y deficiencias en el sistema inmunológico.



  • Fenoles: sustancia presente en medicamentos para combatir el acné y en enjuagues bocales. También es un contaminante que puede ser absorbido por los dos pulmones y la piel; puede provocar quemaduras cáusticas, afectar los riñones y causar daño al hígado.



  • Aceites minerales: Las firmas cosméticas emplean estas sustancias derivadas del petróleo como agentes antibacterianos y también para mejorar la textura de las cremas. Comúnmente en las etiquetas este ingrediente se nombra en sus distintas derivaciones latinas que pueden ser, paraffinum, paraffinum liquidum y petroleum, entre otras.