sábado, 7 de noviembre de 2015

¿Por qué no es bueno bañarnos todos los días?



Para muchas personas, la hora de la ducha representa un momento de gran placer; no solo nos relaja sino que además nos ayuda a quitarnos de encima bacterias y agentes contaminantes, nos perfuma y nos hace estar presentables ante otras personas. ¡Un momento!; ¿qué tan saludable es en realidad bañarse todos los días? ¿Acaso los ecologistas, hippies y demás tienen razón cuando recomiendan ahorrar agua, aun cuando se tenga que recurrir a extremos absurdos como, por ejemplo, omitir el duchazo vespertino? Pues en el presente post te vamos a dar algunas razones, que nada tienen que ver con el tema ecológico, que quizás te hagan reconsiderar tus hábitos de higiene.

Cuando nos bañamos sentimos que volvemos a nacer; esa sensación de limpieza nos da la seguridad para interactuar con los otros y sacar adelante nuestras tareas cotidianas. Sin embargo, a consideración de algunos especialistas, eso de estarse bañando a diario no resulta tan saludable como podríamos pensar. Estudios realizados señalan que un exceso de agua y de jabón podría ser perjudicial para la piel.


De hecho, para varios expertos, el tema del baño diario representa un exceso de “mala higiene”. Pero, ¿por qué? De acuerdo con las observaciones, el uso indiscriminado de productos químicos pueden alterar el pH de la piel; estas sustancias pueden resultar especialmente perjudiciales para la capa córnea, que es la más externa de nuestra piel y que cumple una función de protección debido a las bacterias benignas que ayudan a contrarrestar las infecciones.

Pero, ¿cómo se supone que debemos combatir aquellas bacterias responsables del mal olor? Según http://www.abc.es/, se ha desarrollado un espray que contiene bacterias inocuas que, según sus creadores, puede desplazar las bacterias que son perjudiciales; de hecho, uno de los desarrolladores ha llevado hasta el límite esta teoría y ya lleva 12 años sin ducharse, afirma el sitio web.

Sin embargo, esto no es tan así ya que se tienen que tener en cuenta algunos factores; el clima y la actividad física son puntos cruciales a la hora de decidir tomar un duchazo. Varios baños en el día no son recomendables, pero tampoco pasarse al otro extremo y nunca poner un pie en la ducha. Áreas delicadas como la zona de los genitales, los pies, las axilas y las manos necesitan enjabonarse todos los días. A excepción de las zonas sensibles, el lavado de arrastre del agua sería suficiente para las otras partes del cuerpo.

Más que hacer como los gatos y esquivar el baño, lo que tenemos que hacer es considerar el tipo de productos que estamos utilizando. Según BBC Mundo, tanto las cremas humectantes como los champús, los geles de ducha y otros limpiadores contienen detergentes que, aparte de sacar la grasa, el aceite y la mugre mediante la acción de sus agentes químicos, también pueden provocar severas irritaciones de la piel y reducir su capacidad de funcionar efectivamente al entrar en contacto con cutis sanos. Especialistas consultados por el portal de noticias recomiendan usar jabones neutros, con bajo contenido de detergente, y no abusar de los exfoliantes.

Algunos especialistas recomiendan bañarse como máximo tres veces a la semana, así le brindamos a nuestro cuerpo tiempo para ensuciarse y crear el manto ácido, que es lo que lo protege. Si eres de aquell@s que no pueden pasar un día sin ducharse (y entre quienes me incluyo), haz lo siguiente para reducir los riesgos a los que tu piel se podría enfrentar:


  • Evita bañarte con agua caliente: Hace que tu piel se reseque y a medida que pasa el tiempo va ganando flacidez.



  • Emplea gel de baño con pH neutro: Previenes la irritación de tu piel, contrario a lo que sucede con otros productos.



  • Exfolia la piel una vez a la semana: Mediante este método eliminas células muertas y renuevas células nuevas, con lo que hidratas y suavizas tu piel.



  • Usa una toalla de microfibras: este tipo de toallas son más suaves y protegen más tu piel que una toalla tradicional. Intenta no frotar fuerte cuando te seques.



  • Aplícate una crema hidratante después de la ducha: los aceites corporales también pueden ser una opción. Los que saben aconsejan el aceite de almendras, de oliva extra virgen o de coco.


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